Por Samantha Dantés
Altamira, Tamaulipas.– Las lluvias no dan tregua al sur de Tamaulipas. En las últimas 24 horas, la fuerza del agua ha obligado al cierre de tramos carreteros clave, ha provocado deslaves y mantiene en vilo a las autoridades por la inminente crecida de ríos y lagunas.
Con el cielo cargado y la tierra saturada, los caminos comienzan a ceder. El tramo Ciudad Victoria–Soto la Marina volvió a cerrar esta mañana tras un breve intento de reapertura. La creciente del río en la zona de Villa de Casas no dio margen: la seguridad de los conductores está primero. Por ahora, una ruta alterna opera, aunque con restricciones.
Otro punto que permanece intransitable es el camino Zaragoza–Ciudad Victoria. Las lluvias ablandaron el asfalto, y hasta ahora, no hay fecha para su rehabilitación.
En la zona de Xico, un deslave encendió las alertas, pero la respuesta fue rápida: personal municipal y federal liberó el paso en pocas horas, evitando que la comunidad quedara aislada.
La CONAGUA y la Secretaría de Recursos Hidráulicos advirtieron que en las próximas 24 a 36 horas se espera una fuerte avenida de agua, lo que podría agravar la situación. Por ello, se ha intensificado la vigilancia sobre los ríos Tamesí y el sistema lagunario Champayán, en Altamira, cuyas aguas ya muestran signos de desborde.
La coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, se encuentra en el estado desde anoche. Hoy sobrevoló las zonas más afectadas para evaluar los daños, especialmente en el municipio de González, donde comunidades rurales enfrentan los peores estragos.
El Consejo Estatal de Protección Civil sigue en sesión permanente. Aunque no se ha confirmado la presencia del gobernador, las autoridades locales insisten: las acciones preventivas no se detendrán.
Por ahora, Tamaulipas espera. La lluvia no cesa y los caminos siguen rompiéndose, pero la vigilancia no baja la guardia.

