Por Pilar Dantés
Tampico, Tamaulipas.- El obispo de Ciudad Victoria y administrador de la Diócesis de Tampico, Oscar Tamez Villarreal, compartió sus impresiones sobre los 13 meses que estuvo al frente de esta comunidad tras la salida de José Armando Álvarez Cano, quien actualmente es arzobispo en Michoacán.
«Fueron 13 meses de acompañar a la diócesis en sede vacante, una experiencia de aprendizaje y de mucho agradecimiento con Dios», expresó, al recordar su paso por la región.
El prelado destacó la importancia de la cercanía con la comunidad y la dedicación que requiere el cargo. «Pasé muchas horas en carretera, pero agradecido con Dios y de mucho aprendizaje», señaló, refiriéndose a su labor diaria en la diócesis y la federación.
Además, comentó sobre la próxima entrega de la sede al nuevo obispo, Margarito Salazar Cárdenas: «Una vez que el monseñor Rangarito tome la sede y se le entregue el báculo, toda la responsabilidad es de él y ahí termina la responsabilidad de un servidor».
Sobre la necesidad de fortalecer la oración por las vocaciones sacerdotales, Tamez Villarreal indicó que es un tema que debe continuar siendo trabajado por toda la comunidad católica.
«Tenemos que seguir trabajando y orando por las vocaciones. Algunos sacerdotes tienen hasta cuatro responsabilidades, y con los que hay es con los que trabajamos, pero sí, es urgente seguir trabajando y orando», señaló durante la entrevista.
Finalmente, el obispo reiteró su gratitud por la oportunidad de servir a la diócesis de Tampico y su confianza en la continuidad del trabajo pastoral con la llegada del nuevo obispo.
«De verdad muy agradecido con la diócesis de Tampico por esta experiencia», concluyó, enviando una bendición a toda la comunidad que acompañó durante su administración temporal.

