-Aureliana Núñez refirió que solo la alcaldesa Mónica Villarreal se comprometió a dotarles de despensas-
Por Pilar Dantés
Tampico, Tamaulipas.- En plena temporada de veda, más de dos mil mujeres que se dedican al despique de camarón enfrentan una de sus peores crisis económicas. Con ingresos de apenas 70 a 100 pesos diarios, muchas sobreviven con la ayuda de sus hijos, quienes al salir de la escuela se van directamente a las plantas a trabajar.
“Estamos bien jodidas, la verdad”, resume Aureliana Núñez, presidenta de la Unión de Despicadoras y Despicadores A.C., quien explica que la falta de camarón de granja ha reducido al mínimo la actividad. “Los niños no compran ni un taquito, ni un refresco, sólo me piden agua”, dice con tristeza.
La situación ha obligado a familias completas —madres, padres e hijas— a compartir el mismo oficio para poder llevar algo a casa. La mayoría son jefas de familia y algunas viven en condiciones de pobreza extrema, en casas improvisadas a la orilla del río y cocinando con leña.

Durante años, dijo, han solicitado apoyos al gobierno, incluyendo la reactivación del programa de empleo temporal. “Hemos hecho circo, maroma y teatro, pero nadie nos hace caso”, lamenta Núñez. “La Federación no dice nada. Nadie. Nada.”
La única respuesta positiva ha venido del gobierno municipal de Tampico. “Gracias a Dios, la presidenta municipal Mónica Villarreal Anaya nos atendió, se sentó con nosotras y nos dijo: no se preocupen, las vamos a apoyar. Nos va a dar despensas para todas”, reconoce Aureliana.
Admite que el apoyo alimentario es un respiro en medio de una realidad dura que se extenderá, al menos, hasta septiembre, cuando termine la veda.
La líder del gremio insiste en la necesidad de programas estables, censos económicos y políticas públicas que reconozcan la vulnerabilidad de este sector. “Queremos un programa para las madres y para sus hijos, porque algunos niños ya no van a la escuela. A estas alturas de la vida, todavía hay mucha pobreza» puntualizó.

