Por Pilar Dantés
Tampico Tamaulipas.- Monseñor José Armando Álvarez Cano fue designado por el Papa Francisco como Arzobispo Coadjutor de Morelia, tras cinco años y medio como obispo de Tampico.
El prelado asumirá su nueva labor en un plazo máximo de dos meses, conforme lo establece el derecho canónico; consideró este cambio como parte de las dinámicas normales de la Iglesia y expresó su disposición de colaborar en su próxima diócesis.
Durante su gestión en Tampico, Álvarez Cano describió su experiencia como enriquecedora, destacando la calidez y alegría de la comunidad.
«Mucha gente que participa, hay sacerdotes muy informados y que resuelven cosas grandes, tienen una gran capacidad; yo doy gracias a Dios, fue una experiencia totalmente distinta de la que yo venía, una zona indígena, son más callados, un poco más serios y aquí encontré un pueblo lleno de alegría, de paz, de apapacho, de paz que también se respira».
Mencionó avances significativos como el plan de pastoral a cinco años, el inicio del proceso de formación de diáconos permanentes y la reconstrucción de la catedral, además de mejoras en la casa sacerdotal y la capilla del Santísimo. Aunque satisfecho con los logros, reconoció que aún quedan retos por superar para el próximo obispo.
Uno de los mayores desafíos que enfrentó fue la pandemia de COVID-19, la cual, además de afectar las actividades de la Iglesia, marcó su vida personal con la pérdida de su madre. Monseñor Álvarez mencionó las dificultades para reactivar la participación comunitaria tras el confinamiento, pero destacó la resiliencia y el compromiso de la diócesis durante ese periodo complicado.
En su despedida, Monseñor Álvarez agradeció a la comunidad tampiqueña por su apoyo, cariño y oración, así como a los medios de comunicación por dar a conocer las labores de la Iglesia. Reconoció que Tampico siempre ocupará un lugar especial en su vida, comparándolo con una pieza indispensable en el rompecabezas de su trayectoria.

